Si controlas, vuelves.

Los viernes 6 y 13 de noviembre hemos recibido en nuestro colegio la visita de Juan Sanz Villanueva de la asociación Aesleme. Juan nos ha dado una charla para concienciar a nuestros estudiantes de la importancia de la seguridad vial y como la imprudencia puede cambiarte la vida totalmente de un segundo para otro.

Juan, un día volviendo de trabajar con su moto, tuvo un accidente que le dejó parapléjico. La paraplejía se da por una lesión en la medula espinar. La medula espinar es la encargada de llevar la información del cerebro a las extremidades del cuerpo y viceversa, por lo que una lesión puede suponer dejar de sentir ciertas partes del cuerpo. En el caso de la paraplejia, afecta al paciente a nivel torácico y lumbar, por lo que las extremidades inferiores del cuerpo son las perjudicadas. Esto significa que la parálisis alcanza a la totalidad o parte del tronco, las piernas y los órganos pélvicos. 

Este es una de las lesiones que puedes tener si tienes un accidente de tráfico, pero puede haber lesiones más graves como tetraplejía, lesiones a nivel cerebral y muchas otras.

Juan, después de un mes y medio en el hospital clínico de Zaragoza y ocho meses en un hospital de rehabilitación en Toledo, donde conoció a muchos pacientes como él, por fin pudo terminar su recuperación, aunque jamás volverá a andar. Además, esta lesión le ha supuesto tener que readaptar su vida a esta nueva condición, donde no poder andar es solo uno de los problemas a los que se enfrenta diariamente. Ha sido un luchador y afortunadamente puede hacer vida prácticamente normal e incluso formar una familia, además de contarnos su caso y darnos recomendaciones para que a ninguno de nosotros nos pase lo mismo que a él, pero muchos otros ya no podrán.

Con esta charla, Juan nos ha concienciado de la importancia de ser prudente cuando conducimos: no beber, no distraerse con el móvil, comiendo o de cualquier otra manera, no ir rápido. En definitiva, de hacer caso a las leyes. Ya que, con cualquiera de estas malas prácticas, la vida te puede cambiar totalmente, como fue su caso. Y no es solo el daño que te puedas causar a ti mismo y por el que no merece la pena arriesgarse, si no que puedas dañar a tus pasajeros o a cualquier otra persona que atropelles o que le hagas tener un accidente por tus imprudencias. 

La prudencia no solo se ciñe al coche, también con la moto, bicicleta, patinete eléctrico o incluso saltando de un acantilado al mar.

Tenemos que ser conscientes de la suerte que tenemos de tener salud y aprovecharla al máximo, pero sin arriesgarse.

Le damos las gracias a Juan por esta charla y por hacernos conscientes de la importancia de ser prudentes y seguir las leyes.