Un té a la menta

La Tarara si, la Tarara no, la Tarara niña de mi corazón. ¿Quién no ha cantado o a escuchado alguna vez esta letra? Gracias a la actividad propuesta por CaixaForum el pasado 15 de marzo, los alumnos de 3º de la ESO descubrimos que su origen lo podemos encontrar en la unión de diferentes culturas cuando convivíamos juntos. 

Actualmente, la idea de los hombres y mujeres del S. XXI sobre el mundo árabe e islámico es a menudo sinónimo de intolerancia, de posiciones contrarias al progreso y la modernidad, de fundamentalismo religioso. Tal y como se propone la actividad, para desactivar estos tópicos —que sólo son ciertos en parte—, el mejor antídoto es recordar que, durante siglos, la civilización islámica ha simbolizado valores diametralmente opuestos: sensibilidad artística exquisita, innovación tecnológica de vanguardia y tolerancia religiosa insólita para su época. Hay que destacar que donde más se desarrollaron todos estos valores de la cultura árabe medieval fue precisamente en Al Ándalus, como si la Península Ibérica fuese una tierra especialmente fértil para que creciera lo mejor de la civilización islámica. En ningún sitio como en el Al Ándalus medieval podemos descubrir tan claramente en los árabes a un pueblo de inventores, artistas, poetas y creyentes que convivían de forma más o menos pacífica con creyentes de otras confesiones religiosas. 

Recomendamos esta actividad en próximas ocasiones. Salimos de ella llenos de energía, ritmo, música y buenas vibraciones. Además, pudimos llevarnos unas plantas de menta naturales que demostraban el agradecimiento por haber asistido. ¡Todo un acierto de actividad!