Leo de Carnaval

LEONARDO OTRA VEZ EN EL COLE Y, ESTA VEZ,…¡ DE CARNAVAL!

¡Lo recuerdo hoy y todavía se me ponen los pelos de punta! Y es que, Leonardo Da Vinci… ¡Lo ha vuelto a hacer y se ha presentado otra vez en el cole! Pero, en esta ocasión, hasta ha venido disfrazado y nada más y nada menos que como un Arlequín, es decir, como uno de los personajes más típicos del Carnaval de Italia. 

Además de presentarnos algún diseño que hizo para disfraces, también nos habló de las fastuosas fiestas que tenían lugar para celebrar esos carnavales italianos. Luego, nos indicó que en otros lugares, también el humor, la risa, las metáforas y los propios carnavales inspiraron a muchos artistas como él, y de todas las artes.

Por ejemplo, nos presentó a un grupo de chicos de 1º de PMAR que, cubiertos con máscaras, representaron alguna de las greguerías de nuestro gran Gómez de La Serna. ¡Y no sólo eso! Sino que además, hasta esos mismos alumnos fueron autores de algunas greguerías más, igual de divertidas y de poéticas.

Tras esta presentación, llegó  el turno de La Celestina, esa famosa alcahueta del siglo XVI y, en esta ocasión, los chicos de 2º de PMAR representaron un fragmento de ese gran clásico de Fernando de Rojas. Fue el turno, pues, de Calisto y Melibea quienes  aparecieron ante las atentas miradas de los alumnos de tercero de ESO; también éstos tuvieron ocasión de disfrutar con el paso de “Las Olivas”, del magistral Lope de Rueda quien, parece, según comentó Da Vinci, que bien pudo participar en una de las antiguas compañías italianas de teatro del siglo XVI que sacaron fuera de las fronteras de este magnífico lugar la Comedia del Atte.

E, incluso, un búho se presentó para contar una de las fábulas escritas por el propio Leonardo. 

Pero la cosa no se quedó ahí, ¡Qué va! Resulta que para sorpresa de los alumnos de 1º de ESO, Un tal Caravaggio, otro pintor nacido en el siglo XVI pero posterior a Leonardo, anhelando encontrar por el cole a nuestro gran genio, también se presentó. Quería preguntarle algunas cosas sobre pintura al gran maestro y le habían dicho que éste, gustaba de presentarse de vez en cuando por el centro. Vino cubierto con una máscara veneciana, impresionante, por cierto,  y le extrañó que los alumnos no estuvieran también enmascarados celebrando el jueves lardero, así que aprovechó para explicarles qué era eso de “Lardero” y el significado real de la palabra “Carnaval”. Pero… en ese  mismo momento… un enmascarado, un tal Don Juan Tenorio, se presentó en la clase dispuesto a arreglar cuentas con otro tal Don Luis Mejias, dijo, con el que se había apostado algo un tanto descabellado el año anterior, precisamente, para estas mismas fechas de Carnaval y también, qué casualidad, en el siglo XVI.

Después, este pintor, Caravaggio volvió pero, en este caso, se presentó en la clase de segundo de secundaria con una máscara de esas que recordaba a la que llevaban los Dottores para protegerse de la peste y es que, según les contó a los chicos, Caravaggio, natural de Milán, tuvo que irse, junto con sus padres de tan imponente lugar porque la peste atacó y muchos morían a su paso, así que tuvieron que huir de ella y refugiarse en la localidad de Caravaggio y de ahí tomó su sobrenombre el pintor. ¿Qué interesante, verdad?